Un circo ridículo, el segundo informe legislativo del aún diputado, Vicente Gómez Núñez por el distrito XIX con cabecera en Tacámbaro

Tacámbaro, Michoacán.— La plaza principal de Tacámbaro se convirtió en el escenario de un auténtico espectáculo circense durante el segundo informe legislativo de Vicente Gómez Núñez, diputado por el distrito XIX. Lejos de ser una rindiendo de cuentas seria y formal, el evento destacó por el desorden, la extravagancia y el evidente descontento ciudadano.

Desde temprana hora, la plaza fue tomada por porras presuntamente pagadas que, con un lenguaje subido de tono al puro estilo del cine de ficheras o de las zonas más áfperas de Tepito, vitoreaban al legislador con consignas ridículas que, por respeto a la audiencia, es mejor no reproducir.

El tono del evento dio un giro sombrío con la llegada de Reginaldo Sandoval Flores, diputado federal y figura influyente del Partido del Trabajo (PT) en Michoacán. Sandoval Flores se presentó enfundado en una guayabera negra, un detalle que no pasó desapercibido entre los asistentes. Varias miradas críticas comentaron en los pasillos que la vestimenta parecía un mensaje subliminal: una especie de luto político para darle el pésame a la carrera de Gómez Núñez, sugiriendo que su tiempo en la política local ha llegado a su fin.

Pese al ambiente tenso, Gómez Núñez mantuvo una actitud altanera y presumida a lo largo de toda su intervención.

Desatención a la prensa y desdén a la ciudadanía

El trato a los medios de comunicación fue otro de los puntos negros de la jornada. A los periodistas asistentes se les asignó un espacio sumamente reducido —una especie de corral de no más de metro y medio cuadrado— que dificultó severamente la cobertura informativa. Ante la falta de condiciones dignas, los representantes de la prensa optaron por romper los acordonamientos para colocarse en mejores posiciones y poder realizar su labor periodística.

Al término de la última “maroma” discursiva del diputado, la comitiva principal abandonó el lugar para dirigirse a una comida privada, dejando atrás a decenas de ciudadanos haciendo largas filas bajo el sol a la espera de recibir un plato de comida.

Tras este episodio, quedan serias interrogantes sobre la organización y la transparencia del legislador. Sería indispensable que Gómez Núñez designe a personal capacitado para brindar un trato profesional a la prensa, así como transparentar los costos reales del evento, informando puntualmente cuánto se destinó al pago de la banda musical y de las porras organizadas.